Partimos del Método Constructivista cuya premisa, en su sentido más amplio es: “hacer al niño protagonista de su aprendizaje, que construya el aprendizaje por si mismo”.

Nos empeñamos en conocer sus posibilidades madurativas, con profundo conocimiento de las etapas generales de crecimiento que experimentan los niños y confiamos en sus capacidades de progreso. Destacamos:

  1. El principio de globalización en el que aprender requiere múltiples conexiones entre lo nuevo y lo que el niño ya sabe. En esta estrecha relación se trata de comprender que cada niño es único y que debemos apoyarlo y contemplarlo en todo su ser.
  2. La importancia del juego como actividad propia de esta etapa. En el juego se aúna, por una parte, un fuerte carácter motivador y, por otra, importantes posibilidades para que el niño y la niña establezcan relaciones significativas.

La Metodología por Rincones: Potencia la necesidad y los deseos de aprender de los niños así como de adquirir nuevos conocimientos. Desarrolla el ansia de investigar que tienen los niños de una manera organizada. Ayudándoles a ser conscientes de sus posibilidades (que suelen ser más de las que creen ellos y nosotros), aprenden a organizarse, a planificar sus acciones, van viendo sus progresos y van interaccionando de una forma segura y adaptada a todas las posibilidades de su entorno. Partiendo del bagaje de conocimientos que ya poseen irán descubriendo nuevas habilidades, lo que a su vez les irá motivando a continuar experimentando.

Gracias a los rincones podremos observar las relaciones afectivas que establecen así como el cumplimiento de normas, su autonomía, creatividad, imaginación, los hábitos de orden, su actitud ante el trabajo en grupo, su iniciativa y su sentido de la responsabilidad, entre otras muchas cosas.

Resumiendo: Observamos, orientamos y apoyamos los avances de los pequeños con mucho cariño y respetando el ritmo de cada uno